Entra solo, desde donde te escriban
Formularios de tu página web, WhatsApp, Instagram, anuncios, llamadas. Todo llega al mismo lugar sin que nadie tenga que copiar datos a mano ni pasar nada a un Excel.
Lograr que alguien te contacte cuesta trabajo y a veces cuesta plata. Que ese mensaje se entierre bajo otros cincuenta es el error más costoso de un negocio, y pasa todos los días sin que nadie se dé cuenta.
Se conecta con
Ninguna de estas frases suena grave por separado. Juntas explican por qué te llegan clientes y no se convierten en ventas.
"Se me quedó un mensaje sin responder de hace tres días." No por descuido: quedó enterrado bajo otros cincuenta y ese cliente ya compró en otro lado.
"Dijo que lo pensaba y nunca volvió a escribir." Nadie lo llamó a los tres días, porque nadie se acordó de que existía.
"La base de clientes está en el WhatsApp del vendedor." El día que se va, se lleva la relación, el historial y los contactos completos.
"No tengo idea de qué me trajo a este cliente." Entonces no sabes qué repetir ni qué dejar de pagar, y terminas decidiendo por corazonada.
"No sé cuántos me escribieron ni cuántos cerré." Sin esa cuenta no hay forma de saber si el problema es que falta gente o que falla la venta.
"Tengo los datos en una libreta, en Excel y en el celular." Tres versiones de la verdad y ninguna completa. Cuando necesitas un dato, toca buscarlo en las tres.
La mayoría de los CRM que se venden a empresas fracasan porque son gigantes y el equipo termina volviendo al WhatsApp. Nosotros montamos solo lo que vas a usar de verdad.
Formularios de tu página web, WhatsApp, Instagram, anuncios, llamadas. Todo llega al mismo lugar sin que nadie tenga que copiar datos a mano ni pasar nada a un Excel.
Si algún día pautas, cada persona llega marcada con la campaña y el anuncio que la trajo. Cuando cierras la venta, sabes exactamente qué la originó y cuánto costó.
El sistema avisa cuándo hay que volver a escribir. Nadie depende de su memoria.
El vendedor ve sus clientes, tú ves todo. Y el historial no se va con nadie.
Cuántos entraron, cuántos cerraron y en qué etapa se están cayendo.
Cuando marcas una venta como cerrada, esa información vuelve a Google y Meta. El algoritmo deja de buscarte gente que solo pregunta y empieza a buscar gente que compra, que no son los mismos.
La base de clientes queda a tu nombre y la puedes exportar cuando quieras. Sin licencias que se vencen ni bases secuestradas si dejas de trabajar con nosotros.
Clientes en 6 países
$ mapear --como-vendes
Por dónde entran, quién los atiende, cuántas veces hay que insistir antes de cerrar. El CRM se diseña sobre tu proceso real, no sobre un embudo de manual.
$ conectar --todos-los-canales
Página, WhatsApp, redes y lo que ya uses. Traemos tu base actual (un Excel, una libreta o los contactos del celular) para que nadie empiece de cero.
$ capacitar --al-equipo
Un CRM que el equipo no usa es peor que no tenerlo. Acompañamos las primeras semanas hasta que abrirlo sea costumbre.
$ medir --y-ajustar
Con datos reales vemos en qué etapa se atasca el embudo y qué hay que trabajar. Ahí es donde el CRM empieza a pagarse solo.
Separamos lo que nos pagas a nosotros de lo que le pagas a la herramienta. Son dos cosas distintas y conviene verlas por aparte.
desde $2.500.000
Para quién: Te escriben por varios lados y se te están perdiendo clientes entre mensajes sin responder.
Incluye
No incluye: La licencia mensual del CRM ni el consumo de mensajes de WhatsApp, que le pagas directo al proveedor con tu propia tarjeta.
Qué lo sube: Cuántos canales hay que conectar, cuántos vendedores, y si hay que integrar facturación o inventario.
La base de clientes es tuya y la puedes exportar cuando quieras. Un CRM que no te deja sacar tus propios clientes no es un CRM.
Precios vigentes hasta el 31 de diciembre de 2026. Los valores están en pesos colombianos e incluyen IVA.
Lo que nos preguntan antes de montar un CRM.
Depende de por dónde te escriben, cuánta gente vende y qué hay que conectar. No es lo mismo ordenar un WhatsApp con dos vendedores que integrar página, pauta y facturación. En el diagnóstico te damos el precio por escrito antes de que decidas, separando lo que se paga una sola vez de lo que se paga cada mes.
Lo primero que montamos es lo que para el sangrado: que todo mensaje entre a un solo lugar y nadie se quede sin respuesta. Eso va de primero y es lo que más rápido se nota. Los tableros, la conexión con la pauta y las automatizaciones se van sumando después, por etapas.
Sirve, y es el caso más común en Colombia. El número se mantiene, es el mismo. Lo que cambia es dónde se atiende: al conectarlo con la API de WhatsApp Business, ese número deja de usarse desde la app del celular y las conversaciones se responden desde el CRM, con historial completo y con varios vendedores sobre la misma línea. Te lo advertimos antes de arrancar, no después.
Las dos se pueden, y la respuesta honesta es que casi siempre conviene la primera. Una herramienta del mercado bien configurada sale más barata, se actualiza sola y no depende de nosotros para seguir viva. Desarrollar a la medida solo tiene sentido cuando tu forma de vender no cabe en ninguna herramienta estándar, y en ese caso te explicamos por qué antes de proponértelo.
Porque casi nunca el problema fue el equipo: fue el CRM pidiendo veinte campos obligatorios para registrar una llamada. Montamos solo los pasos que ustedes ya hacen hoy y quitamos el resto. Y acompañamos las primeras semanas, que es cuando se decide si la herramienta se vuelve costumbre o se vuelve estorbo. Si el equipo no lo abre, no sirvió, así esté bien montado.
Tuyas. La base de datos es tuya y te la puedes llevar exportada cuando quieras, sin pedirnos permiso. Las cuentas de las herramientas se abren a tu nombre. Un CRM que no te deja sacar tus propios clientes no es un CRM, es un secuestro.
Revisamos cómo llegan y cómo se atienden tus clientes hoy, y te mostramos por dónde se están cayendo. Te llevas el diagnóstico por escrito, nos contrates o no.
Pide tu diagnóstico gratisCuatro datos y listo. Te escribimos para agendar el diagnóstico, normalmente el mismo día hábil.